El Círculo Sagrado es el corazón de la práctica wiccana: un templo invisible levantado con intención, palabra y símbolo para entrar en tiempo sagrado. En su perímetro se convocan los Elementos —Tierra, Aire, Fuego y Agua— y el Centro/Espíritu, punto de unión entre lo humano y lo divino. El círculo protege, contiene y amplifica la obra mágica.
Breve raíz histórica
Sus formas modernas surgen en el siglo XX con la Wicca (corrientes Gardneriana y Alexandrina), pero beben de raíces simbólicas europeas: ritos paganos estacionales, danzas en torno al fuego, marcas de protección, cultos a la naturaleza y la Rueda del Año (Sabbats). El círculo funciona como un “compás sagrado” que define el espacio ritual, permitiendo que lo humano y lo divino dialoguen en un microcosmos ordenado.
